No se es amigo de una mujer cuando se puede ser su amante.
Lo que hace indisoluble a las amistades y dobla su encanto, es un sentimiento que le falta al amor, la certeza.
El matrimonio debe combatir sin tregua un monstruo que todo lo devora: la costumbre.
Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso.
Es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días.
La ingratitud proviene, tal vez, de la imposibilidad de pagar.
Quien sabe gobernar a una mujer sabe gobernar un estado.
El poder no consiste en golpear siempre o con frecuencia, sino en golpear oportunamente.
La resignación es un suicidio cotidiano.
La ignorancia es la madre de todos los crímenes.