La razón no se salvará sin la fe, pero la fe sin la razón no será humana.
Cuando el hombre se aparta de Dios, no es Dios quien le persigue, sino los ídolos.
En aquellos días aprendí dónde hay que interrumpir la discusión para que no se transforme en embuste y dónde ha de empezar la resistencia para salvaguardar la libertad.