Historia es, desde luego exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es lo que sucedió.
La mujer adora al hombre igual que el creyente adora a Dios; pidiéndole todos los días algo.
Realmente, sólo los padres dominan el arte de educar mal a los hijos.
El que no se atreve a ser inteligente, se hace político.
Los políticos son como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa.
Por severo que sea un padre juzgando a su hijo, nunca es tan severo como un hijo juzgando a su padre.
Cuando tiene que decidir el corazón es mejor que decida la cabeza.
Lo vulgar es el ronquido, lo inverosímil, el sueño. La humanidad ronca, pero el artista está en la obligación de hacerla soñar o no es artista.
La amistad, como el diluvio universal, es un fenómeno del que todo el mundo habla, pero que nadie ha visto con sus ojos.
El hombre que se ríe de todo es que todo lo desprecia. La mujer que se ríe de todo es que sabe que tiene una dentadura bonita.