El hombre ha nacido libre y por doquiera se encuentra sujeto con cadenas.
Pueblos libres, recordad esta máxima: Podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera una vez que se pierde.
La juventud es el momento de estudiar la sabiduría; la vejez, el de practicarla.
Una de las ventajas de las buenas acciones es la de elevar el alma y disponerla a hacer otras mejores.
La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras.
Todas las pasiones son buenas mientras uno es dueño de ellas, y todas son malas cuando nos esclavizan.
No seréis nunca frailes si primero no sois monaguillos.
Las ciudades son el abismo de la especie humana.
Las cartas de amor se escriben empezando sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho.
Si la razón hace al hombre, el sentimiento lo conduce.