Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti.
El que no tiene celos no está enamorado.
Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas y pedir lo que no puedas y te ayuda para que puedas.
La oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre.
Aprueba a los buenos, tolera a los malos y ámalos a todos.
Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros.
No hay riqueza más peligrosa que una pobreza presuntuosa.
Cuando estés en Roma, compórtate como los romanos.
Una virtud simulada es una impiedad duplicada: a la malicia une la falsedad.
Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor.