Hay tantas leyes que nadie está seguro de no ser colgado.
El método más seguro de permanecer pobre es, sin duda, ser una persona franca.
Cuando quiero que un asunto no se resuelva lo encomiendo a un comité.
La batalla más difícil la tengo todos los días conmigo mismo.
Sólo hay dos palancas que muevan a los hombres: el miedo y el interés.
La envidia es una declaración de inferioridad.
Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado.
Cada uno de los movimientos de todos los individuos se realizan por tres únicas razones: por honor, por dinero o por amor.
Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo.
Tan tranquilas son las personas honradas y tan activas las pícaras, que a menudo es necesario servirse de las segundas.