La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.
Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama.
Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.
Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.
El hacer el padre por su hijo es hacer por sí mismo.
Pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con daño de tercero.
Tanto más fatiga el bien deseado cuanto más cerca está la esperanza de poseerlo.
Lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir.
Más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo.