Una de las supersticiones del ser humano es creer que la virginidad es una virtud.
Proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo.
Sólo es inmensamente rico aquel que sabe limitar sus deseos.
Una colección de pensamientos debe ser una farmacia donde se encuentra remedio a todos los males.
Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.
¿No es vergonzoso que los fanáticos muestren mucho interés y los sensatos ninguno?
Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido.
Ama la verdad, pero perdona el error.
La ignorancia afirma o niega rotundamente; la ciencia duda.
La parte más filosófica de las historia es hacer conocer las tonterías cometidas por los hombres.