El verbo amar es difícil de conjugar: su pasado no es perfecto, su presente es sólo indicativo y su futuro siempre es condicional.
El que ha conocido sólo a su mujer y la ha amado, sabe más de mujeres que el que ha conocido mil.
Amar: cambiar de casa el alma.
Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal.
Uno no puede hacer nada por las personas que ama, sólo seguir amándolas.
Se aprende a hablar, hablando. A estudiar, estudiando. A trabajar, trabajando. De igual forma se aprende a amar, amando.
Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.
Una mujer llega a la convicción de que es amada, más por lo que adivina, que por lo que le dicen.
Hay que amar lo que es digno de ser amado y odiar lo que es odioso, mas hace falta buen criterio para distinguir entre lo uno y lo otro.
Ni la ausencia ni el tiempo son nada cuando se ama.
Amar es vivir en aquellos que se ama.
Decir que en la vida no se puede amar más que una sola vez es pronunciar una de las tantas y de las mayores necedades, de las cuales se hace cada día culpable al amor.
La señal de que no amamos a alguien es que no le damos todo lo mejor que hay en nosotros.