¿La cuestión de la fe? Me la planteo todos los días, sin cesar. He dicho no. He dicho no a Dios, si se me permite expresarme de esta manera brutal; pero la cuestión se replantea a cada instante. Estoy obsesionado, digámoslo claramente, obsesionado, si no por Dios, por el no-Dios. Así es.
Tener fe significa no querer saber la verdad.
La fe puede ser sucintamente definida como una creencia ilógica en que lo improbable sucederá.
Una fe: he aquí lo más necesario al hombre. Desgraciado el que no cree en nada.
El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz.