La ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia.
Los locos siempre están seguros de que están bien. Sólo las personas sanas están dispuestas a admitir que están locas.
La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.
La locura es un cierto placer que sólo el loco conoce.
La locura, a veces, no es otra cosa que la razón presentada bajo diferente forma.