El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son.
Bajo la máscara de la temeridad se ocultan grandes temores.
Por lo tanto, el miedo al peligro es diez mil veces más terrible que el propio peligro.
Nadie llegó a la cumbre acompañado por el miedo.
Quien todo lo puede ha de temerlo todo.
Mejor es morir de una vez que estar siempre temiendo por la vida.
El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.