Una palabra rara es en una página como un adoquín levantado en una calle.
Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma.
Las palabras son como monedas, que una vale por muchas como muchas no valen por una.
Los que poseen el espíritu de discernimiento saben cuanta diferencia puede mediar entre dos palabras parecidas, según los lugares y las circunstancias que las acompañen.
Cuando se necesitan brazos, el socorro en las palabras no sirve de nada.
Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
Toda palabra dicha despierta una idea contraria.
Las palabras son la más potente droga utilizada por la humanidad.
Más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo.