De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.
Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.
Tómate tiempo en escoger un amigo, pero sé más lento aún en cambiarlo.
La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.
El camino hacía la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro.
Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores.
La peor decisión es la indecisión.
La ociosidad camina con tanta lentitud, que todos los vicios la alcanzan.