El mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella.
No juzguéis a los demás si no queréis ser juzgados. Porque con el mismo juicio que juzgareis habéis de ser juzgados, y con la misma medida que midiereis, seréis medidos vosotros.
Porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.