Ningún hombre conoce lo malo que es hasta que no ha tratado de esforzarse por ser bueno. Sólo podrás conocer la fuerza de un viento tratando de caminar contra él, no dejándote llevar.
El mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella.
Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.
Acusar a la maldad de los tiempos es excusarnos a nosotros mismos.