Ser lo que somos y convertirnos en lo que somos capaces de ser es la única finalidad de la vida.
En general, quienes no tienen nada que decir invierten el mayor tiempo posible en no decir nada.
Las palabras son la más potente droga utilizada por la humanidad.
No es hasta que nos damos cuenta de que significamos algo para los demás que no sentimos que hay un objetivo o propósito en nuestra existencia.
Sólo en la actividad desearás vivir cien años.
La muerte aceptada con resignación no es ningún honor.
Un tropezón puede prevenir una caída.
¿La vida? ¡Bah! No tiene ningún valor. Dentro de lo barato, es de lo más barato.
Solamente aquellos espíritus verdaderamente valerosos saben la manera de perdonar. Un ser vil no perdona nunca porque no está en su naturaleza.
Todos los órganos humanos se cansan alguna vez, salvo la lengua.
La vida exige a todo individuo una contribución y depende del individuo descubrir en qué consiste.
Amar y sufrir es, a la larga, la única forma de vivir con plenitud y dignidad.
Cuando no tengas nada que decir, no digas nada; una defensa débil fortalece a tu oponente, y el silencio es menos perjudicial que una mala respuesta.
Hay que vivir como se piensa, si no se acaba por pensar como se ha vivido.
La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente.