La ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia.
Yo amo la verdad, quiero y deseo que todos me la digan.
Si das con una buena mujer serás feliz; y si no te volverás filósofo, lo que siempre es útil para el hombre.
¡Qué poco cuesta construir castillos en el aire y qué cara es su destrucción!
El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera.
El hombre vulgar espera lo bueno y lo malo del exterior, el hombre que piensa lo espera de sí mismo.
Como los trenes, las buenas ideas llegan con retraso.
Los locos siempre están seguros de que están bien. Sólo las personas sanas están dispuestas a admitir que están locas.
Me gustan más los sueños del futuro que la historia del pasado.
Vivir sus deseos, agotarlos en la vida, es el destino de toda existencia.
La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.
Pues si te empeñas en soñar te empeñasen aventar la llama de tu vida.
La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad.
Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se vuelve.
Cuando nuestros sueños se han cumplido es cuando comprendemos la riqueza de nuestra imaginación y la pobreza de la realidad.