Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad.
La libertad más difícil de conservar es la de equivocarse.
No más partidos, no más autoridad, libertad absoluta del hombre y del ciudadano: esta es mi profesión de fe social y política.
La marca característica de nuestra época es su repulsión hacia las pautas impuestas.
Los países libres son aquellos en los que son respetados los derechos del hombre y donde las leyes, por consiguiente, son justas.
La libertad no tiene su valor en sí misma: hay que apreciarla por las cosas que con ella se consiguen.
Hay quien pone en duda el porvenir del ideal de la libertad. Nosotros respondemos que tiene más que un porvenir: posee eternidad.
La libertad es un hecho, y entre los hechos que observamos, no hay ninguno que sea más claro.
Uno tiene que ir muy lejos, para saber hasta dónde se puede ir.
El hombre ha nacido libre y por doquiera se encuentra sujeto con cadenas.
Pueblos libres, recordad esta máxima: Podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera una vez que se pierde.
Proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo.
La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.
Si no tienes la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas poder tener?
El hombre nunca ha encontrado una definición para la palabra libertad.