Frases sobre Sociedad

¡Cuán grande riqueza es, aun entre los pobres, el ser hijo de buen padre!
La gran pregunta que nunca ha sido contestada y a la cual todavía no he podido responder, a pesar de mis treinta años de investigación del alma femenina, es: ¿qué quiere una mujer?
Formarse no es nada fácil, pero reformarse lo es menos aún.
Historia es, desde luego exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es lo que sucedió.
La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema.
La televisión destruye sistemáticamente la diferencia entre lo normal y lo anormal, porque en sus parámetros lo normal carece en sí de interés suficiente y siempre habrá entonces que enfrentarlo a una alternativa. Su criterio no es la difusión de los valores y los principios sino el provocar el mayor impacto.
Cuando un pueblo se ha vuelto incapaz de gobernarse a sí mismo y está en condiciones para someterse a un amo, poco importa de dónde procede éste.
Aléjate presuroso de los que emplean el tiempo en repetir que son patriotas y viven del patriotismo de los demás.
Aquellos que anuncian que luchan en favor de Dios son siempre los hombres menos pacíficos de la Tierra. Como creen percibir mensajes celestiales, tienen sordos los oídos para toda palabra de humanidad.
El divorcio es un camino hacia la felicidad.
El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan.
Cualquier mujer que entienda los problemas de llevar una casa está muy cerca de entender los de llevar un país.
La dependencia de las personas de la televisión es el hecho más destructivo de la civilización actual.
La enseñanza se ha puesto muy complicada, y uno ya no sabía ni qué enseñar, ni cómo enseñar, ni a quién enseñar.
Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad.

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