Estimo mucho a las personas que conozco. De aquí que no trate de conocer a nadie.
El hombre que quiere contemplar frente a frente la gloria de Dios en la tierra, debe contemplar esta gloria en la soledad.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino.
Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas.
El delito de los que nos engañan no está en el engaño, sino en que ya no nos dejan soñar que no nos engañarán nunca.
La unión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
Si la suciedad fuera un triunfo ¿Qué mano levantarías?.
¿De quién dependen las reputaciones? Casi siempre de los que no tienen ninguna.
Algunos se equivocan por temor a equivocarse.
Un hombre nunca debe avergonzarse por reconocer que se equivocó, que es tanto como decir que hoy es más sabio de lo que fue ayer.
El hombre prudente sabe prevenir el mal, el hombre valeroso lo soporta sin quejarse.
Si la fama sólo llega después de la muerte, no tengo prisa en conseguirla.
Cuando apuntas con el dedo, recuerda que tres dedos te señalan a ti.
La risa nos mantiene más razonables que el enojo.
¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada?