Si los hombres emplean su libertad de tal manera que renuncian a ésta, ¿puede considerárseles por ello menos esclavos? Si el pueblo elige por un plebiscito a un déspota para gobernarlo, ¿sigue siendo libre por el hecho de que el despotismo ha sido su propia obra?
Los privilegios acabarán, pero el pueblo es eterno.
En ningún momento he dudado que las mujeres son tontas. Al fin y al cabo el Todopoderoso las creó a imagen y semejanza de los hombres.
Todos los educadores son absolutamente dogmáticos y autoritarios. No puede existir la educación libre, porque si dejáis a un niño libre no le educaréis.
La autoridad de la moda es tal, que nos obliga a ser ridículos para no parecerlo.
En realidad, todas las cosas, todos los acontecimientos, para quien sabe leerlos con profundidad, encierran un mensaje que, en definitiva, remite a Dios.
La justicia es una máquina que se mueve por sí misma, en cuanto que se la acciona una vez.
Cuando se tiene cierta moral de combate, de poder, hace falta muy poco para dejarse llevar, para pasar a la embriaguez, al exceso.
No es verdad que el matrimonio sea indisoluble. Se disuelve fácilmente en el aburrimiento.
Cuanto se hace con prisa queda enseguida pasado de moda; por eso nuestra civilización industrial moderna ofrece tan curiosas analogías con la barbarie.
Por conservar la libertad, la muerte, que es el último de los males, no debe temerse.
La sencillez y naturalidad son el supremo y último fin de la cultura.
No seréis nunca frailes si primero no sois monaguillos.
El hacer el padre por su hijo es hacer por sí mismo.
La justicia es el conjunto de las normas que perpetúan un tipo humano en una civilización.