No hay disfraz que pueda largo tiempo ocultar el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay.
Besos que vienen riendo, luego llorando se van, y en ellos se va la vida, que nunca más volverá.
Todas las pasiones son buenas mientras uno es dueño de ellas, y todas son malas cuando nos esclavizan.
La envidia es una declaración de inferioridad.
Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando.
El amor es como el fuego; suelen ver antes el humo los que están fuera, que las llamas los que están dentro.
Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera.
El amigo ha de ser como la sangre, que acude luego a la herida sin esperar a que le llamen.
Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz.
Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él.
En asuntos de amor los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca.
He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz.
El que puede prescindir del ser amado puede prescindir de todo.
Cuanto más se ama a un amante, más cerca se está de odiarle.
Lo que hace indisoluble a las amistades y dobla su encanto, es un sentimiento que le falta al amor, la certeza.