Frases sobre Sociedad

Si no existieran hijos, yernos, hermanos y cuñados, cuántos disgustos se ahorrarían los jefes de gobierno.
Cuando los hombres buscan la diversidad viajan.
El hombre que me da trabajo, al que tengo que sufrir, este hombre es mi dueño, llámelo como lo llame.
Los resultados de los cambios políticos rara vez son aquellos que sus amigos esperan o que sus enemigos temen.
Ningún hombre es tan tonto como para desear la guerra y no la paz; pues en la paz los hijos llevan a sus padres a la tumba, en la guerra son los padres quienes llevan a los hijos a la tumba.
Lo terrible en cuanto a Dios, es que no se sabe nunca si es un truco del diablo.
Seis, ocho millones de espectadores. Estas son cifras con las que nunca pudo soñar ningún director teatral o novelista y menos aún Esquilo, Sófocles o Eurípides.
La sociedad no es una enfermedad, sino un desastre. Es un milagro estúpido que consigamos vivir en ella.
Cuando el hombre se aparta de Dios, no es Dios quien le persigue, sino los ídolos.
Cuando Dios borra, es que va a escribir algo.
El que tiene lo bastante para poder hacer bien a otros, es rico.
Uno tiene que ir muy lejos, para saber hasta dónde se puede ir.
El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del hombre irrazonable.
La mujer adora al hombre igual que el creyente adora a Dios; pidiéndole todos los días algo.
El hombre ha nacido libre y por doquiera se encuentra sujeto con cadenas.

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