Los políticos son como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa.
¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!.
Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas y pedir lo que no puedas y te ayuda para que puedas.
De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.
El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.
No se es amigo de una mujer cuando se puede ser su amante.
Por severo que sea un padre juzgando a su hijo, nunca es tan severo como un hijo juzgando a su padre.
Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente.
La voz interior me dice que siga combatiendo contra el mundo entero, aunque me encuentre solo. Me dice que no tema a este mundo sino que avance llevando en mí nada más que el temor a Dios.
La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.
El matrimonio debe combatir sin tregua un monstruo que todo lo devora: la costumbre.
Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.
Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo.
Si no tienes la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas poder tener?
La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.